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miércoles, 6 de junio de 2018

Sonidos

Descubriendo sonidos que nunca antes había escuchado se le pasaba la vida: un cuco al amanecer, la sinfonía de las ranas al anochecer, ... y entre medias, los gritos de la ciudad cotilla.

domingo, 21 de septiembre de 2014

Septiembre día 4: dejarse llevar.

Levantar el pie del acelerador y observar cómo se acercan.

... y no pensar en el fin del verano, en la falta de oportunidades, en la distancia...
... y sí pensar en que no tiene porqué ir mal, en que el fin de semana que viene podemos volver a la playa, en que llegarán las oportunidades con el esfuerzo y la constancia ...

Y si no, dejarse llevar por el viento. Como ellos hacen.

sábado, 13 de septiembre de 2014

Septiembre día 2: la más alta.

Puntual a su cita, no recordaba ninguna Feria sin ella. 
Montarse y elevarse era acceder a un maravilloso mundo completamente diferente: la Feria vista como si fuese un pájaro.
Se sentía orgulloso de poder disfrutar de ese privilegio.
Pero mañana empezaban sus 355 días de ausencia. Mucho tiempo, demasiado tiempo. 
Algunos de los que la contemplaron este año quizá no volverían a verla nunca más. 
Así que se paró frente a la noria por última vez este año, se tocó los 3 euros del bolsillo y fue hacia ella a pesar de la lluvia.

Y decidió saborear ese momento. 


viernes, 5 de septiembre de 2014

Septiembre día 1: el color de mi vida

Extendió sobre la mesa su colección de pintauñas. Tenía fijación por el color, le gustaba llevarlas pintadas aunque cortas.
Y en ese preciso momento se dio cuenta de que el color del verano había desaparecido.

El Radiant Orchid que Pantone había declarado color 2014 no estaba.

Cerró los ojos aguantándose un grito y suspiró.

Fue decidida hacia la terraza con el objeto de comprobar quién había sido, quién había metido las narices en su caja de pintauñas sin su permiso. 

Y allí estaba. Mirando a la inmensidad del mar. 

Y se la comió a besos.


jueves, 28 de agosto de 2014

Agosto día 9: el gato de la puerta de al lado.

Es un cuarto sin ascensor. A 50 metros de la playa. Subimos y bajamos andando unas 8 veces al día. Ellos siempre nos reciben.
Negro y Mancha.

Negro mete su cabeza entre los barrotes a ver quien sube por la escalera, mueve la cola y viene a que lo acariciemos. Como buen perro. 
Mancha asoma tras los escalones. No se acerca. Mira desconfiadamente. Como buen gato. 

Pero hoy Negro se ha quedado atrás, receloso. Y Mancha ha sido el que ha salido de entre los escalones. Y ha venido maullando. Restregándose. Y sí, en ese momento nos ha dejado q le pongamos la mano encima. 

Yo creo que ha sido el olor a tartar de atún del Chef. 
Este gato, que es un listo...



martes, 12 de agosto de 2014

Agosto día 5: ¡que se pare el mundo!

Curioso y sorprendente es el ritmo de las grandes ciudades. Cómo nos acostumbramos a él y cómo lo incorporamos a nuestras vidas, aunque estemos por esa gran ciudad de paso.

Así que nos resulta extraño, en medio de esta vorágine, encontrar un hombro en el que apoyarse, un abrazo que te recoge, una mejilla a la que besar, unos labios que te rozan, una mano que te sujeta...un segundo siquiera para pensar en ello y hacerlo y sentirlo...

Y seguir luego con nuestras prisas pero sin olvidar, de vez en cuando, volver a los básicos.

Porque en agosto también hay tiempo para pararse, observar, sentir y sonreír ante escenas tan cariñosas como la que hace un tiempo presenciamos en el Metro. 

Más abrazos y menos prisas, por favor.